No hay destino digno sin cultura nacional, no hay cultura nacional sin valores,
no hay valores si no hay docentes capaces de vivirlos para poder enseñarlos...
Este Blog' está dirigido a ti compañero docente, amigo de la enseñanza, agente vivo del porvenir de un país y su cultura.
Este espacio se te brinda para que en él puedas compartir tus valiosas experiencias que has tenido en tu práctica educativa, en el difícil camino por el cual nos lleva la enseñanza.
Todos tus comentarios son enriquecedores.!!..
No hay destino digno sin cultura nacional, no hay cultura nacional sin valores,
no hay valores si no hay docentes capaces de vivirlos para poder enseñarlos...
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Este espacio se te brinda para que en él puedas compartir tus valiosas experiencias que has tenido en tu práctica educativa, en el difícil camino por el cual nos lleva la enseñanza.
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Saludos a todos!
ResponderEliminarEs un gusto a traves de este espacio, compartir un poco de las experiencias en mi travesía por la docencia en la educación básica en Educación Física. He creado un espacio de interacción con los alumnos y aproximarlos hacia el conocimiento y cuidado del maravilloso cuerpo que poseemos y sin el cual no existiríamos, mucho menos hacer lo que más nos atrae.
Por lo que decidí llamarles a las cosas por su nombre siempre, (aclaro, en esta ocasión haciendo referencia a los músculos). Sin tomar en cuenta la edad o grado escolar del alumno.
Durante una sesión, hablando con los alumnos de 3er grado de preescolar, acerca de las partes del cuerpo humano, les pedí y auxilie a quien lo necesitó, que buscaran y tocaran atrás de sus rodillas, hecho esto, les externé el nombre correcto de la parte identificada “hueco poplíteo”, ¿hueco qué? Preguntaron los niños al unísono, riéndose todos del nombre tan extraño que esa parte de su cuerpo recibe.
Pasadas varias semanas, durante la sesión clase, trabajando el aspecto de lateralidad. Quedé gratamente sorprendida, satisfecha y motivada, de la capacidad que tienen los niños para apropiarse y hacer uso correcto y oportuno de los conocimientos que nosotros como mediadores de su formación podemos proporcionarles. Uno de los alumnos me hizo la observación, “maestra, no olvidemos el hueco poplíteo derecho y el hueco poplíteo izquierdo”.
A partir de ese momento, decidí continuar incluyendo en mi planeación y evaluar de manera continua lo que conozco del cuerpo humano. A su edad, estos niños saben cuántos huesos conforma su cabeza, cada uno de sus pies y manos, así como el nombre correcto de algunos músculos.
Cuando hablamos asertivamente con los alumnos, y se hace con cotidianidad, estamos coadyuvando en la formación de personas criticas, así mismo, estamos evaluando y valorando continuamente el desarrollo aprendizaje de los educandos y de nuestras competencias docentes.
Atte: Doctorante.. Ana Marìa Ahumada Senciòn